Por Francisco Andres Flores
El 17 de Enero de 2016 comenzó una nueva era. Esa jornada es un antes y un después en la vida de nuestro país. Deténganse argentinos a contemplar lo que el destino nos ha preparado desde tiempos inmemoriales: una fecha sublime, fundamental, que merece ser recordada por los siglos venideros tanto como el retorno de la democracia en el 83, la ley Sáenz Peña, la Constitución o la Revolución de Mayo. Ese día comenzó, con un gesto magnífico y emblemático, la “Kinocracia”. Y no es que antes no hayamos tenido en Argentina a grandes representantes del más insensible cinismo; pero cuando Balcarce se sentó en el sillón de Rivadavia (no nos referimos al difunto prócer, sino al humilde can aurinegro), una nueva era de clarividencia y honestidad intelectual amane
