Por Juan Ignacio Salgado
“Si hay alegría en mi corazón,
Con tu presencia
me traes el sol”
“La alegría es parte integrante de la
fiesta. La fiesta puede organizarse, la alegría no.” Esto decía Benedicto XVI unos
años atrás, y es hoy recién que puedo captar el verdadero sentido de sus
palabras. En una frase tan simple como esta, el hoy Papa Emérito resume y explica uno de los grandes problemas de la
sociedad moderna. Esta sociedad de consumo que predica la alegría y la
felicidad en la teoría, al tiempo que en la práctica condena y excluye a muchos
porque su vida está marcada por el sufrimiento. Por un lado dice la vida es un
regalo maravilloso, bailemos y cantemos, mientras que por otro promociona el
aborto y la eutanasia, creyéndolos un acto de misericordia al librar a muchos
del terrible castigo de vivir.